(fuente)
Temprano, bastante temprano de hecho y el tráfico mañanero ha llegado, ha crecido exponencialmente y se quedará hasta el año que viene.
La calor sigue pero pronto se marchará sin avisar gracias a la mierda esta que llaman “cambio climático” que nos traerá el frío invernal. Época de estudios (de nuevo), hasta que la presión no asoma no se aprovechan las horas (de nuevo) y ésta deja paso (alegremente para unos, tristemente para otros…) a las verdaderas vacaciones. Esas en las que duermes tranquilamente sin pensar en Septiembre, sin pensar en lo que no has hecho. Porque no hay nada que hacer. Disfruta. Rascada de huevos.
Mientras tanto abre la ventana y respira hondo, comienza una colección, apuntate al gimnasio, márcate nuevos propósitos como si de año nuevo se tratase… porque esta aquí y no ha llamado a la puerta. Septiembre, el puto Septiembre.
Men of one belt (ése es el mio)
Camisetas de Mickey de la marcha, chandals cuyo color de pantalón roza colores nunca vistos por el hombre de a pie. Combinaciones vaqueros (chaqueta o lo que hiciese falta), pantalón imposibles. Zapatillas: dos tallas mas grandes. Asi siempre duraban más, o eso se suponía.
Hasta que un día, decides ir tu a hacer las compras. Sientes la libertad y algo de responsabilidad (porque claro, “ya eres mayor”) y vas de tienda en tienda comprando aquello que ves mas apropiado. En un momento dado, sin avisar, llega ese (místico) momento: ahi esta él. El cinturón. Tu cinturón. Sientes mariposas en el estómago. Miras el precio, las mariposas se han ido. Pero aun así lo compras.
Da igual que te regalen otros, o que vayas de vez en cuando de compras. Puedes tener varios. Tu usarás ese, no tendrás ojos para otro más… hasta que llegue el fatídico momento del “divorcio”. Ya sea por una rara moda, o porque encuentres uno mejor llegará el día en el que ese cinturón, tu cinturón, se verá en el fondo de tu armario. Esperando el día en el que vuelva a ser usado.
El aire que respiras te resulta más fresco. La compañía, del tipo que sea, bienvenida. Ver la Sierra Nevada y notar que tu “visión” no tiene límites a la vuelta a casa, te tranquiliza un poco… Te montas en el coche y al cerrar la puerta necesitas abrir las ventanas. Que el viento te de en la cara, que te despeine. Te rascas el cogote, como cuando te das un coscorrón. Piensas: “no fue para tanto…”. No, no fue para tanto, pero 20 minutos, dan para mucho. “¿Que te han metido en una lavadora de esas?” dice mi madre al contarle la experiencia.Valiente mierda de lavadora…
Tacatacatacatacataca. Les presento… mi primera resonancia.

¿Sexy o no? o ¿que opinais de mi? serian buenos titulos para esta foto. (no hay perdon para mi cara…)
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¿Que cara se os quedaría si una mañana fueseis a despertar de vuestra cama y al ir a echar el pie al suelo (a la derecha en mi caso) os dieseis con la pared, dandoos cuenta de que alguien habia cambiado la cama de sitio?
Esa misma cara es la que se me quedo a mi a la hora de coger una cuchara. Mi madre, fruto de la ikea-manía (en la que toda madre cae una vez visite aquello. Creo que los suecos quieren conquistar el mundo mediante las madres… pero bueno eso es algo de lo que hablaremos otros dia…). Parrafada aparte, por donde ibamos. Mi madre, fruto de la ikea-manía ha comprado múltiples complementos para la cocina y entre ellos un nuevo “casillero” (no se como llamar a esto) para colocar los cubiertos. Hasta hay todo bien… hasta que, nadie sabe porque, cambio el cajón de los cubiertos de sitio!!!
Me han arrancado un trozo de mi vida, de mi recuerdo… final de la champions (congratulations mou), mañana final de Lost… pero yo seguiré abriendo el primer cajón para buscar una cuchara.
p.d precioso verdad? (el cajon)

