Men of one belt (ése es el mio)
Camisetas de Mickey de la marcha, chandals cuyo color de pantalón roza colores nunca vistos por el hombre de a pie. Combinaciones vaqueros (chaqueta o lo que hiciese falta), pantalón imposibles. Zapatillas: dos tallas mas grandes. Asi siempre duraban más, o eso se suponía.
Hasta que un día, decides ir tu a hacer las compras. Sientes la libertad y algo de responsabilidad (porque claro, “ya eres mayor”) y vas de tienda en tienda comprando aquello que ves mas apropiado. En un momento dado, sin avisar, llega ese (místico) momento: ahi esta él. El cinturón. Tu cinturón. Sientes mariposas en el estómago. Miras el precio, las mariposas se han ido. Pero aun así lo compras.
Da igual que te regalen otros, o que vayas de vez en cuando de compras. Puedes tener varios. Tu usarás ese, no tendrás ojos para otro más… hasta que llegue el fatídico momento del “divorcio”. Ya sea por una rara moda, o porque encuentres uno mejor llegará el día en el que ese cinturón, tu cinturón, se verá en el fondo de tu armario. Esperando el día en el que vuelva a ser usado.
